abro los ojos al sol
y soy marcad@ como la res que es marcada con un hierro candente
abro los ojos al sol
sin temor a quedarme ciego,
Cuatro locos en la calle, cuatro locos en una noche-limagristárde de éstas donde el sol se pone a las 22, dejando la noche siempre joven y siempre tarde. el primero, una mozuela de arrugas venerables y porte vehemente. dolía su mirada penetrante, muy adentro. joyas, aretes y collares de fantasía. pieles chinas del rastro, de a euro. pelo absolutamente desordenado. estaba sentadilla frente a la okupa que pretendía conocer aquella noche pero la okupa ya la habían cerrado medio año atrás y sin proponermelo pregunté a la primera persona que irradiaba atención: “DISCULPE ÚSTED, ¿SABE ALGO DE ESTA CASA???” y ésos ojos locos empiezan a hablar sin cuerda, sólo como ella sabe, de la okupa, de la zona, de indigentes que aún bajan a esa misma puerta a recibir limosna, alimento y más chucherías de las parroquias que van a repartir. cuando percibo su gesto despectivo, el gesto-ingesto de quien no está, hablar de indigentes, del pasado, de Franco.. sin aviso previo se para y se va. sin despedir. así que me apresuro a seguirla y a abrazarla y a sentir terriblemente cómo aquella sensación de calor se le hacia tan ajena. pero no la suelto y la abrazo 10 segundos más. me doy media vuelta y camino hacia Opera. ella era tambien indigente.
sacudiéndome el sobrecogimiento sigo caminando. eran ya las 12 pero el cielo clareaba aún púrpura mientras la función acababa. la socialité salía en desorden del teatro real cuando otro mendigoruiseñor fuera del local no me dejaba cruzar el paso. realizaba su performance en plena calle. paso por su costado, o mejor dicho, lo intento, cuando se mueve a mi mismo ritmo. y de pronto me veo en un baile acompasado con público. era un tenor negro, barítono de pelo negronegro azabache parado a lo lynch con lentes de marco grueso, negros -malasañeros-, enternado de azul pavo real y su vozarron screamin’ jay hawkins feelin’, le doy una sonrisa llave y salto su gorro de copa sin voltear atrás y pensando en cómo yo también parezco un loco en la calle con mis muffins, mi caja de leche y 50 eurillos en la cartera…
…y así llegó el tercero. camino a mi piso un señor entra al metro tapándose con la mano la boca, se va al fondo y vuelve y sin mirarme se para delante mía y con mirada perdida, en mi dirección GRITA: -‘NO OTRA VEZ ME VAS A MIRAR POR QUÉ YO QUÉ TE HE HECHO’.- todos en el metro voltean mientras el empieza a hablar y repetir cada vez más rápido. leyendo las noticias, titulares, ¿hiperconciencia? ¿talento? ¿Teatro?, qué cabron. cambia la voz y mata repetidas veces a la misma chica en las noticias; ‘MAARTOLA MEZA MUERE DE 6 DISPAROS EN LA CABEZA’. se va al final del metro y vuelve. nuevamente su función y de nuevo adentro, al fondo… volteo y mientras advierto cuántas paradas faltan leo a mi derecha un poema, de estos que siempre coinciden en el metro: -‘los instantes vacios y sabios provienen de la gran NADA y con ella nos llenamos hasta que estos nos borran y, en nuestra locura, nos olvidaremos de los mismos instantes mientras ellos nos pierden a nosotros mismos de nosotros’-.
o algo así.